Iglesia San José y el Altar de Oro

La Iglesia San José alberga uno de los grandes tesoros de este país, el Altar de Oro que se encuentra en la Iglesia consagrada al santo en el Casco Antiguo de la ciudad capital.  

Su ubicación en la Avenida A con calle octava, fue construida entre los años 1671 y 1677, esta estructura colonial es un derroche de detallados barrocos con fuerte influencias indígenas o arte colonial. Sobre el Altar de Oro hay un tragaluz que permite que la claridad del día lo ilumine.

El Altar es en realidad de madera de caoba recubierta con pan de oro, de estilo barroco que data del siglo XVIII. La iglesia como tal es una joya histórica, tiene 3 naves, en la nave izquierda hay 4 vitrales confeccionados en Florencia, Italia y que fueron colocados en 1963, representan a Santa Rita de Casia, San Agustín, la Virgen de la Consolación y San José.

Cuando se decidió refundar la ciudad en la actual zona de Casco Antiguo, los frailes de la orden de los Agustinos Recoletos decidieron mudar su iglesia a la ciudad nueva y en 1675 inauguraron el convento y la iglesia, tal y como se puede leer en la parte superior de puerta de entrada.

El Altar de Oro está envuelto en la leyenda. La tradición dice que este altar fue de las pocas cosas que se salvaron del ataque del pirata inglés Henry Morgan en 1671, cuando saqueó e incendió la ciudad, pero los estudios sobre el estilo del retablo lo sitúan en el siglo XVIII y se pone en duda esta versión.

Según cuenta la leyenda, cuando el pirata inglés Henry Morgan atacó e incendió la Ciudad de Panamá -hoy conocida como Panamá Viejo- la orden de San José estaba levantando su iglesia de piedra en las afueras, muy cerca del Puente del Rey, la iglesia ya exhibía su altar mayor, la mayor joya dorada de aquel entonces.

Se cuenta que en el momento del saqueo, estaba a cargo de la iglesia un fraile oriundo de la Villa de Los Santos llamado Juan, alertado éste, cubrió el altar de oro con una mezcla de Albayalde (oxido de plata), para darle una apariencia de inconcluso por lo que se veía ennegrecido. Cuando Morgan llegó a la iglesia se quejó de la pobreza de la orden y el Fray Juan le pidió una limosna de mil ducados para terminar el Altar. Dicen las historias que Morgan luego de mucho reír exclamó: “Este lego es más pirata que yo” y mandó le entregasen el dinero pedido.

Las imágenes que se pueden ver en el Altar de Oro son la de San José, padre terrenal de Jesucristo; Santo Tomás de Villa Nueva, arriba a la derecha; Santa Clara de la Cruz de Montefalco, arriba a la izquierda; San Agustín lo encontramos debajo de Santa Clara; y Nuestra Señora de la Consolación, sostiene al Divino Niño Jesús sobre sus rodillas. Arriba del retablo se ve, dentro de un círculo al Padre Eterno, su cabeza está enmarcada en un triángulo símbolo de la Trinidad, con su mano derecha bendice al mundo y en la mano izquierda con una balanza, símbolo de la Justicia sostiene el Universo.

Acérquese a la Iglesia San José y déjese envolver de la historia y leyenda que rodea el Altar de Oro.