En Panamá la noche respira acción y entusiasmo. Con la llegada del crepúsculo, la natural alegría de los panameños se desborda dando paso a una intensa vida nocturna. Restaurantes, salas de espectáculos, clubes, casinos, discotecas y bares animan las noches de la ciudad, ofreciendo al visitante oportunidades para el relajamiento con buena comida, diversión, música de todos los géneros, espectáculos artísticos y juegos de azar. Ambientes diversos satisfacen los distintos gustos y estados de ánimo, con distintos niveles de intensidad y vivencias.
Una de las recompensas de ser un lugar de paso es el buen comer. Los que vinieron para quedarse han aportado a Panamá los secretos de la cocina internacional, desde los exóticos manjares chinos hasta los exquisitos platillos de la cocina francesa. Cientos de restaurantes de cocina internacional se disputan el honor de satisfacer las exigencias de los comensales -locales y extranjeros- que cada día salen en busca de nuevas sensaciones para sus paladares. La variedad es amplia y se puede optar por comidas emblemáticas, cocina internacional y de diseño, especialidades regionales o comida criolla.
La medicina y los servicios de salud en Panamá tienen una larga historia de logros y avances que se inicia a principios del siglo veinte. Prestigiosos profesionales ofrecen sus servicios en todas las ramas de la medicina, en instituciones hospitalarias modernas y muy bien equipadas, reconocidas por su alta calidad, incluyendo un moderno hospital afiliado al John Hopkins Medicine de Baltimore, Estados Unidos. Visitantes de todas partes del mundo vienen a Panamá buscando estos servicios, desde trabajos dentales simples hasta delicadas cirugías, debido a su alto nivel profesional. También se practica la medicina natural, incluyendo técnicas sofisticadas como la acupuntura tradicional de oriente.
El Canal de Panamá es el sitio más visitado por los turistas de todas partes del mundo. Esta gran obra de ingeniería de todos los tiempos que ha llevado el nombre de Panamá a todos los confines del mundo, está localizado a unos veinte minutos del centro de la ciudad. Una visita a las esclusas de Miraflores le permitirá contemplar el paso de los barcos por la famosa vía acuática, visitar el Museo del Canal, mirar un documental informativo, y si lo desea, comer mirando esta maravilla en funcionamiento. Para quienes tienen más tiempo, la travesía por el Canal a bordo de naves dedicadas a esta actividad se convierte en una experiencia inolvidable.
Para quienes buscan experiencias relacionadas con el intercambio cultural o el contacto con la naturaleza, la ciudad de Panamá también se muestra generosa. En su periferia, a pocos minutos del centro, hay parques naturales con grandes extensiones de selva virgen, que ofrecen al aventurero una caminata a través de la espesa jungla tropical, con opciones de visita a algunas comunidades indígenas que aún ocupan parte de sus territorios originarios. Allí se puede contemplar sus modos de vida autóctonos y sus expresiones folklóricas.