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Festival del Torito Guapo

Antón se vistió de fiesta para su cuadragésimo tercer festival del Torito Guapo, denominado “Año de los tambores de Antón”. Era sábado mediodía, tercer día del festival y ya el parque estaba repleto. A esa hora arrancó la “tuna de agua”, que recorre las principales calles con la mojadera de antaño con totumas, al ritmo de tambores y el almirez. De vuelta en el parque, las proyecciones folclóricas no paraban: una tras otra se presentaron entre los aplausos del público.

 

También en el parque se celebró un concurso de habilidades domésticas: pilar arroz, rajar y cargar leña y pelar cocos. La asociación de productores de Antón, en conjunto con el Mides, tenía un concurso de ordeño, una pequeña “expo” de ganado, plantas medicinales y una enorme paila de bienmesabe, arroz con leche y queso blanco. El brindis es muy tradicional en esta fiesta. En el parque, la gente de la “carreta regalona” repartió chocao, hecho con 250 guineos y 50 cocos. En otra esquina se repartieron totumadas de guacho.

Cuando cayó la tarde, le tocó el turno a los “cuatreros”, que mostraron cómo “encutarrar una vaca”. Le amarraron una pieza de cuero en cada pata; de esa forma se disimulaba la pisada y se confundía al vaquero. Ya de noche, siguieron las folclóricas y el toldo se prendió.

A las 5:00 a.m. del domingo, una turba con tambores salió en tuna para acompañar a la reina y sus toros hasta llegar a la casa del cura, donde fueron bendecidos. La tuna finalizó a las puertas de la iglesia. Empezó la “pelea de toros”. Se estrellaban violentamente frente a frente, pero finalizaron como amigos mientras el sol salía lentamente. Avanzada la mañana, las tarimas se volvían a encender y al mediodía se abrió paso el desfile folclórico. La fiesta acabó el lunes en la noche con bailes populares y tambor de orden.