También en el parque se celebró un concurso de habilidades domésticas: pilar arroz, rajar y cargar leña y pelar cocos. La asociación de productores de Antón, en conjunto con el Mides, tenía un concurso de ordeño, una pequeña “expo” de ganado, plantas medicinales y una enorme paila de bienmesabe, arroz con leche y queso blanco. El brindis es muy tradicional en esta fiesta. En el parque, la gente de la “carreta regalona” repartió chocao, hecho con 250 guineos y 50 cocos. En otra esquina se repartieron totumadas de guacho.
Cuando cayó la tarde, le tocó el turno a los “cuatreros”, que mostraron cómo “encutarrar una vaca”. Le amarraron una pieza de cuero en cada pata; de esa forma se disimulaba la pisada y se confundía al vaquero. Ya de noche, siguieron las folclóricas y el toldo se prendió.
A las 5:00 a.m. del domingo, una turba con tambores salió en tuna para acompañar a la reina y sus toros hasta llegar a la casa del cura, donde fueron bendecidos. La tuna finalizó a las puertas de la iglesia. Empezó la “pelea de toros”. Se estrellaban violentamente frente a frente, pero finalizaron como amigos mientras el sol salía lentamente. Avanzada la mañana, las tarimas se volvían a encender y al mediodía se abrió paso el desfile folclórico. La fiesta acabó el lunes en la noche con bailes populares y tambor de orden.




