Bunau-Varilla de película

Poco antes de fallecer a los 80 años de edad, Philippe Bunau-Varilla fantaseó sobre la posibilidad de que alguien hiciera una película sobre su participación en la construcción del Canal de Panamá.

En una carta a su entrañable amigo Francis Loomis, fechada 16 de mayo de 1939, Bunau-Varilla le contaba haber visto la película ‘Suez’, que trataba sobre la vida de Ferdinand de Lesseps y su papel en la construcción del Canal de Suez. De Lesseps fue representado por una de las más grandes estrellas de la época, Tyrone Power, y la película era una versión muy novelada de la realidad.

Bunau-Varilla disfrutó ‘Suez’, encontrándola ‘interesante y entretenida’, y le sugirió a su amigo que una película sobre Panamá ofrecería una historia cautivante para muchas personas. El diplomático norteamericano, decía el francés, debería ser uno de los principales personajes. Loomis, por supuesto, fue subsecretario de Estado en 1903 y jugó un papel clave en darle acceso a Bunau-Varilla al presidente Roosevelt y al secretario de Estado, John Hay.

Fue gracias a Loomis que el francés pudo visitar la Casa Blanca y preguntarle a Roosevelt si apoyaría una revolución en Panamá, como luego relatarían ambos hombres, aunque con diferentes versiones sobre lo acontecido en el encuentro. Y fue a través de Loomis que Bunau-Varilla coordinó el envío de barcos de guerra a Panamá durante la revolución para proteger el proceso independentista.

Tal y como narro en mi novela Yo Tomé Panamá, la vida de Bunau-Varilla estuvo llena de eventos espectaculares que hoy día parecieran ser ficción. Pero la verdad es que la historia de este francés es posiblemente una de las más interesantes que hay: Bunau-Varilla llegó a Panamá de Colombia a trabajar como ingeniero para Ferdinand de Lesseps y casi dos décadas después, era el primer embajador de la República de Panamá ante Estados Unidos, con el objetivo de asegurar que el Canal se terminara. Lo que ocurrió en el medio, es quizá una de las más cautivantes y poco conocidas historias de un personaje histórico a nivel mundial.

Por las razones que fuesen, Bunau-Varilla estaba obsesionado porque alguien terminara el Canal de Panamá. Primero trató que Francia no se rindiera y lo concluyera; cuando fracasó visitó a Sergei Witte, ministro de Finanzas ruso, para tratar de convencer al zar que comprara los activos de la empresa francesa y completara el proyecto. Y cuando eso no funcionó, dirigió sus esfuerzos a que Estados Unidos abandonara sus viejos planes de construir el Canal de Nicaragua y se enfocara en el Canal francés en Panamá. Bunau-Varilla cabildeó durante años en ese país en favor de Panamá, ayudó a convencer al Senado de cambiar intenciones de voto (que entonces favorecían a Nicaragua) y luego apoyó activamente la revolución panameña: su historia merece atención.

Espero que algún día se exhiba una película sobre la vida de Bunau-Varilla. Decía Roosevelt que el ingeniero bajo en estatura tenía ‘mirada de duelista’. Por esa y otras descripciones Elijah Wood o Daniel Radcliffe podrían interpretar al francés, y un afeitado Zach Galifianakis sería genial como Roosevelt. Coincido con Bunau-Varilla: qué interesante una película sobre un hombre que durante tantos años de su vida luchó para ver concluido un proyecto que hacía mucho fue desechado como un fracaso, pero que terminaría cambiando la historia mundial por sus repercusiones geopolíticas: el Canal de Panamá.